19/10/08
Filete Barbadillo
No se trata de ningún punto ganador, ni de ninguna remontada épica, ni siquiera de la gran victoria final. Me refiero al momento en el que, durante los agradecimientos de rigor, soltó lo siguiente... (minuto 5:42)
Y por fin me entero de lo que quería decir...
"[...] Aunque muchos no lo sepan, es un deportista en toda la extensión de la palabra. El clásico chico al que le van bien todos los deportes. De pequeño jugaba al fútbol y lo hacía de extremo izquierdo, aunque en realidad él es diestro. Que esa es otra, escribe, come y hace todo con la mano derecha, menos jugar al fútbol y al tenis. El fútbol es su segunda pasión. Seguidor acérrimo del Madrid, sus consejeros, sobre todo Benito Pérez Barbadillo, más conocido por Rafa como 'Filete' Barbadillo porque es malísimo jugando a la play station (en tenis a los paquetes se les conoce como 'filetes'), le dicen que sea moderado en sus juicios hacia el eterno rival. No hace falta, porque Rafa siempre lo es. [...]"
vía: hoy.es
14/10/08
El portero sin nombre
En 1970 el fútbol vivió uno de sus momentos más gloriosos. Brasil reunió a varios de los jugadores con más talento de siempre y guiados por Pelé interpretaron este deporte de una de las formas más sublimes que jamás se haya visto. La efectividad y la contundencia se dieron la mano con la estética y el resultado fue un Mundial de lujo, para algunos el más brillante de la historia. Para el recuerdo quedó el tercer título de Brasil, pero por encima de todo su juego, que enamoró para siempre a los privilegiados que pudieron seguirlo en directo y a quienes hemos tenido la ocasión de ver esos partidos años después.
Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo, Clodoaldo, Gerson, Jairzinho, Tostao, Pelé y Rivelino completaron una alineación de ensueño. Estos diez jugadores… ¿Diez? ¿Y el portero? De aquel guardameta nadie se acuerda, es como si Brasil hubiera jugado sin portero. Nunca ha sido sencillo ser portero y mucho menos en Brasil, un país en el que se venera la fantasía y que siempre ha parecido que jugaba con un guardameta porque le obligaba el reglamento. En un territorio en el que han nacido algunos de los mayores malabaristas del fútbol causa extrañeza que alguien se decida a convertir las manos en su instrumento de trabajo.
Son personajes peculiares, sólo puede jugar uno por equipo, viven en una eterna soledad y visten diferente a sus compañeros. Y si en un encuentro su indumentaria coincide con la de alguien es con la del árbitro. Es para pensarse lo de situarte bajo una portería y pasarte tu jornada laboral tirándote al suelo y recibiendo balonazos.
Félix Mielli era el portero de aquella selección, el gran olvidado de los héroes del ’70. De cuerpo liviano y no siempre bien considerado por la crítica, Félix se vio favorecido por una serie de casualidades que terminaron por llevarle a vestirse la camiseta con el número 1 de la canarinha. Conocido como Papel, porque en sus vuelos su ligereza le hacía caer como una hoja papel, o eso decían, fue excluido de la selección meses antes del Mundial por el técnico Joao Saldanha, quien se fiaba más de los jóvenes Ado y Leao.
Sin embargo, en marzo de 1970 Saldanha fue despedido y reemplazado por Mario Lobo Zagalo, quien no tardó en recuperar a Félix para situarle bajo una portería que en los tres Mundiales anteriores había defendido Gilmar. Sus actuaciones no pasaron de discretas y fue especialmente criticado por el error que permitió marcar al uruguayo Cubilla. No obstante, nada grave al final. Era el 0-1 de un partido que terminó ganando Brasil por 3-1. Participó en todos los choques y aunque para la mayoría su nombre cayó en el olvido, siempre podrá presumir de haber formado parte de una selección que elevó este juego a la categoría de arte.
De otra cosa de la que podrá presumir es de haber actuado como jugador de campo y de haber marcado un gol. Fue en 1964, en un amistoso que disputó con la Portuguesa frente a un combinado de Massachusetts en Nueva York. Cuando el marcador ya era 9-0 a favor de los brasileños, el portero suplente Orlando saltó al campo y Félix pasó a actuar como jugador de campo. Tuvo tiempo de firmar el décimo gol de su equipo, que acabó venciendo por 12-1.
Fue un breve momento de pequeña gloria individual para alguien que vivió de la gloria colectiva.
12/10/08
7/10/08
De Despeñaperros para arriba
SÍ me han parecido justas las sanciones a los equipos de Sevilla cuandon han pasado cosas en sus estadios, pero es de auténtica coña que no hayan cerrado el resto de estadios.
Pero como siempre sucede en esta ciudad, nadie dirá absolutamente nada y estaremos con el continuo servilismo hacia el resto de España.
Supongo que ver a Lopera diciendo gilipolleces todos los días en los medios y haciéndonos quedar a todos como medio subnormales, no ayuda demasiado a que nos tomen en serio.
Deporte y política... o cómo querer que se te trague la tierra
Y ahora otro peso pesado como Jesús Álvarez mete de nuevo la pata hasta el cuezo.
5/10/08
¿Deporte y política? Of course...
3/10/08
Deporte y Política (II) - | Nigga Flow |
El primero es el caso de Jesse Owens.
En 1936, la Alemania Nazi organiza unos juegos monumentales, (diseñados por Leni Riefenstahl), para demostrar a todo el mundo la supremacía de la raza aria sobre el resto del mundo y sobre los "bastardos de Renania".
Así que llegó un señor negro de Alabama, ganó 4 medallas de oro, (record no igualado hasta Carl Lewis en el 84), y se fue por donde vino.
Como detalles nos quedamos con el buen rollo que tuvo con otros atletas alemanes, (arios), de la época, (como con Luz Long, atleta alemán que le aconsejó una serie de tácticas para que realizara un mejor salto en la prueba de longitud).
Otro detalle a destacar es que cuando volvió a su país, Jesse Owens no recibió ningún reconocimiento por parte de las autoridades ya que se negaron a recibirle y siguió teniendo que trabajar de botones en el hotel Waldorf-Astoria.

El segundo caso, (como bien apuntaba "la aguja"), se dio en las Olimpiadas de Ciudad de Mexico en 1968, cuando el ganador de la medalla de oro en los 200 metros lisos, Tommie Smith, y el tercer clasificado, John Carlos, celebraron la victoria levantando el puño enfundado en un guante negro y bajando la cabeza durante la ceremonia de entrega de medallas y mientras sonaba de fondo el himno de los Estados Unidos. Era la forma de protestar que tenían los atletas afroamericanos contra la represión racial que sufrían en Estados Unidos y una forma clara de identificarse con el movimiento que se denominó "black power", (y que en España tuvo como cabecilla a este señor).
Ambos atletas fueron expulsados del equipo nacional, así como otros tantos que secundaron la moción y fueron recibidos en Estados Unidos como "apestados", (tanto es así que la mujer de John Carlos se suicidó al poco tiempo).
