Sin embargo, tiene más colores de los esperados. Justo a la altura del ombligo, una franja rojigualda horizontal rodea la cintura del futbolista. Es bien grande, casi orgullosa diría yo.

De nuevo, una forma nada sutil de mezclar fútbol con política. No es nueva esta asociación. Ya la han usado muchos equipos, ya sea con colores nacionales o autonómicos.
¿Te parece lógico que un equipo de fútbol, una empresa al fin y al cabo, enarbole la bandera de un país?
¿Si es así, por qué no la de su autonomía o la de su ciudad?
¿Qué pasaría si fuera el Madrid el que llevara esos colores en el pecho?
¿Es necesario mezclar la política con el fútbol de esa manera?
¿Y qué pensarán los aficionados del Sevilla que no son españoles?
¿Qué es lo que realmente se busca al hacer este tipo de cosas?
¿Hay que tomarse esto en serio o dejarlo pasar?
