7/7/09
29/6/09
A vueltas con el periodismo deportivo
Después del post de nuestro compañero Pedro Jiménez, no me resisto a comentar con ustedes otra cuestión que relaciona el deporte y el periodismo, llevando a un límite difícilmente reconocible lo que se puede denominar como "crítica deportiva".

Hoy se ha sabido que han imputado a José Luis Pérez Caminero, antiguo jugador del Atlético de Madrid, por un caso de tráfico de drogas y blanqueo de dinero.
Lo interesante de todo esto no es saber si este señor realmente es un outlaw o no. Vi por primera vez la noticia al mediodía, almorzando, en TVE1. La pusieron en la sección de 'sucesos' o como se llame. Ésa que va antes de los deportes y después de la política.
Ya de noche, mientras cenaba, vi la misma noticia, pero ahora en A3. La diferencia es que la metieron en la sección deportiva, al lado del interesantísimo bloque diario dedicado a Cristiano Ronaldo.
Me gustaría saber qué pensáis de esto. Yo me pongo del lado de la opción que tomaron en TVE1. Creo que, por mucho que la noticia tenga como uno de los protagonistas a un famoso deportista, el hecho noticiable no está relacionado con el deporte. Lo fundamental aquí es el delito de una persona relevante, que sí, que es conocida por el fútbol, pero es una cuestión aquí circunstancial y, por supuesto, secundaria.

Hoy se ha sabido que han imputado a José Luis Pérez Caminero, antiguo jugador del Atlético de Madrid, por un caso de tráfico de drogas y blanqueo de dinero.
Lo interesante de todo esto no es saber si este señor realmente es un outlaw o no. Vi por primera vez la noticia al mediodía, almorzando, en TVE1. La pusieron en la sección de 'sucesos' o como se llame. Ésa que va antes de los deportes y después de la política.
Ya de noche, mientras cenaba, vi la misma noticia, pero ahora en A3. La diferencia es que la metieron en la sección deportiva, al lado del interesantísimo bloque diario dedicado a Cristiano Ronaldo.
Me gustaría saber qué pensáis de esto. Yo me pongo del lado de la opción que tomaron en TVE1. Creo que, por mucho que la noticia tenga como uno de los protagonistas a un famoso deportista, el hecho noticiable no está relacionado con el deporte. Lo fundamental aquí es el delito de una persona relevante, que sí, que es conocida por el fútbol, pero es una cuestión aquí circunstancial y, por supuesto, secundaria.
18/6/09
Periodismo deportivo qué?
Para qué contar algo más si el autor lo explica tan bien.
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Como bien dice Guerraeterna es Chanante!! (lo del periodismo deportivo en España, se entiende):
"Nunca he sufrido insultos racistas"
Por Nick Panzeri
Los abucheos a Matthew Booth, único jugador blanco de los anfitriones, en el partido inaugural de la Confecup no parecían escandalizar a nadie en Johannesburgo, pero sí a la prensa española, que no se lo pensó dos veces a la hora de calificar aquello como un escándalo.
"Pitos para el blanco propio", titulaba El Mundo su crónica del partido. "Los aficionados surafricanos abuchean a Booth, el único blanco de su equipo", anunciaba El País en el subtítulo. Abc, La Razón y, como no, Marca y As, también destacaban este suceso, sorprendidos de que ningún otro medio internacional se hiciera eco de la noticia.
Al parecer, ningún periodista español reparó en que el unánime "buuuuuu" que chillaba el publico cada vez que que el fornido central tocaba el balón tiene una fonética similar al Booth de su apellido.
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Como bien dice Guerraeterna es Chanante!! (lo del periodismo deportivo en España, se entiende):
13/6/09
Gasol Nigga Flow
Corren rumores de que Gasol va a ser el protagonista de la nueva temporada de "The Wire".
Mientras tanto está a un partido de ganar su primer anillo en la NBA, demostrando que cada día es más "nigga".
Mientras tanto está a un partido de ganar su primer anillo en la NBA, demostrando que cada día es más "nigga".
5/6/09
El bautismo sádico
Recuerdo estar en casa de mis abuelos en la calle Amador de los Ríos. Muchos años hace ya de eso. Como todas las tardes del domingo en que el Betis jugaba fuera, mi padre y yo, infante aún, escuchábamos al maestro Araujo en una radio Sony de las que se sintonizaban con una ruedecilla.
La señal era siempre muy baja, con lo que siempre me tocaba a mí realizar las más ridículas posturas con el transistor en la mano para convertirme en la perfecta antena humana. Normalmente había risas, preocupación, cabreo y hasta resignación.
Ese día no. Ese día nos metimos mi padre y yo en la habitación. Nos encerramos con un espartano vaso de agua cada uno. Ni mi padre quería un gramo de cerveza que le turbara una neurona ni yo una gota de Kas Naranja que me hiciera subir el gas a la cabeza. Quería tener la máxima atención puesta en los desconcertantes comentarios de Araujo. No era un partido normal. El Betis se jugaba el descenso en una promoción de las de antes con el Tenerife.
Mi abuelo ni siquiera pudo escuchar el partido. Se fue a dar un paseo por el barrio. Es otra forma de oírlo. Por los gritos de la gente sabes quién ha marcado.
Un gol, otro gol y otro. No del Betis, claro.
Ese fue el primer día en que realmente aprendí a ser bético. Creo que las lágrimas de mi padre sirvieron para bautizarme. No encuentro mejor manera de explicar lo que significa ser aficionado de este equipo. Tiene un punto de sadismo. Es disfrutar con el sufrimiento para saborear mejor las alegrías.
Ése día mi padre me dijo, mientras lloraba, que me pusiera la camiseta del Betis para salir a cenar.
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Los párrafos anteriores los escribí en el Tuenti el pasado 13 de marzo después de ver en el estadio una derrota (más) Betis en casa.
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El domingo pasado, 31 de mayo, el Betis bajó a Segunda por décima vez en su historia y segunda o tercera vez en mi vida consciente.
Diez minutos antes de que acabara el partido contra el Valladolid, decidí irme del estadio. En parte por nervios, en parte por presentimiento y en parte porque ya no podía aguantar más los puros de mi vecino de asiento, que ése día estaba especialmente fogoso (en su sentido más humeante).
Soy de los béticos, y no me importa reconocerlo, que ha aprendido a no sufrir. Con el paso de los años y los disgustos futbolísticos, he creado una técnica de autodefensa antidepresiva que ya hubiera querido para sí nuestro malogrado David Carradine: con las victorias (pocas), disfruto (mucho); con las derrotas (muchas), padezco (poco). Digamos que he aprendido a utilizar al Betis en mi propio beneficio o digamos también que quizá he conseguido dominar a la bestia que llevo en mí.
Y por todo esto, el domingo no estaba especialmente triste. No lo estaba hasta que, como digo, decidí irme del campo. Cuando entré en los vomitorios, aún casi vacíos, le vi y me quedé inmóvil mirándole. Un niño, un infante, lloraba y vomitaba al lado de las escaleras mientras su padre le sujetaba la frente y apartaba la bufanda para que no se manchara.
Como pude, salí del campo y empecé a correr hasta mi coche, no para poner la radio y escuchar los últimos minutos, sino para llegar pronto a casa. Sin verlo venir, la ansiedad me estaba venciendo por goleada.
Al llegar a casa, me senté en mi cama. Por los pitidos de los coches y los cohetes con olor a sevillimo, ya sabía que el Betis había descendido. Y sin embargo, no pensaba en eso, sólo en el chico vomitando.
Dos minutos después, estaba buscando en mi armario una de las camisetas del Betis que tengo. Cogí la más antigua y salí a la calle. Hice unos estiramientos mientras seguían sonando claxons y dolorosos petardos. Al poco, me puse a hacer footing.
Mientras corría, pasaba al lado de muchos béticos que volvían del campo. Palmadas de de complicidad en la espalda. "Ánimo que la temporada que viene subimos", le dije a uno que agarraba con fuerza su bufanda. "Vamos, coño, que el Betis somos nosotros", me respondió.
La señal era siempre muy baja, con lo que siempre me tocaba a mí realizar las más ridículas posturas con el transistor en la mano para convertirme en la perfecta antena humana. Normalmente había risas, preocupación, cabreo y hasta resignación.
Ese día no. Ese día nos metimos mi padre y yo en la habitación. Nos encerramos con un espartano vaso de agua cada uno. Ni mi padre quería un gramo de cerveza que le turbara una neurona ni yo una gota de Kas Naranja que me hiciera subir el gas a la cabeza. Quería tener la máxima atención puesta en los desconcertantes comentarios de Araujo. No era un partido normal. El Betis se jugaba el descenso en una promoción de las de antes con el Tenerife.
Mi abuelo ni siquiera pudo escuchar el partido. Se fue a dar un paseo por el barrio. Es otra forma de oírlo. Por los gritos de la gente sabes quién ha marcado.
Un gol, otro gol y otro. No del Betis, claro.
Ese fue el primer día en que realmente aprendí a ser bético. Creo que las lágrimas de mi padre sirvieron para bautizarme. No encuentro mejor manera de explicar lo que significa ser aficionado de este equipo. Tiene un punto de sadismo. Es disfrutar con el sufrimiento para saborear mejor las alegrías.
Ése día mi padre me dijo, mientras lloraba, que me pusiera la camiseta del Betis para salir a cenar.
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Los párrafos anteriores los escribí en el Tuenti el pasado 13 de marzo después de ver en el estadio una derrota (más) Betis en casa.
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El domingo pasado, 31 de mayo, el Betis bajó a Segunda por décima vez en su historia y segunda o tercera vez en mi vida consciente.
Diez minutos antes de que acabara el partido contra el Valladolid, decidí irme del estadio. En parte por nervios, en parte por presentimiento y en parte porque ya no podía aguantar más los puros de mi vecino de asiento, que ése día estaba especialmente fogoso (en su sentido más humeante).
Soy de los béticos, y no me importa reconocerlo, que ha aprendido a no sufrir. Con el paso de los años y los disgustos futbolísticos, he creado una técnica de autodefensa antidepresiva que ya hubiera querido para sí nuestro malogrado David Carradine: con las victorias (pocas), disfruto (mucho); con las derrotas (muchas), padezco (poco). Digamos que he aprendido a utilizar al Betis en mi propio beneficio o digamos también que quizá he conseguido dominar a la bestia que llevo en mí.
Y por todo esto, el domingo no estaba especialmente triste. No lo estaba hasta que, como digo, decidí irme del campo. Cuando entré en los vomitorios, aún casi vacíos, le vi y me quedé inmóvil mirándole. Un niño, un infante, lloraba y vomitaba al lado de las escaleras mientras su padre le sujetaba la frente y apartaba la bufanda para que no se manchara.
Como pude, salí del campo y empecé a correr hasta mi coche, no para poner la radio y escuchar los últimos minutos, sino para llegar pronto a casa. Sin verlo venir, la ansiedad me estaba venciendo por goleada.
Al llegar a casa, me senté en mi cama. Por los pitidos de los coches y los cohetes con olor a sevillimo, ya sabía que el Betis había descendido. Y sin embargo, no pensaba en eso, sólo en el chico vomitando.
Dos minutos después, estaba buscando en mi armario una de las camisetas del Betis que tengo. Cogí la más antigua y salí a la calle. Hice unos estiramientos mientras seguían sonando claxons y dolorosos petardos. Al poco, me puse a hacer footing.
Mientras corría, pasaba al lado de muchos béticos que volvían del campo. Palmadas de de complicidad en la espalda. "Ánimo que la temporada que viene subimos", le dije a uno que agarraba con fuerza su bufanda. "Vamos, coño, que el Betis somos nosotros", me respondió.
29/5/09
El yin y el yang
Foto de Antonio Rull.El yin y yang es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental, en la que surge. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. En todo se sigue este patrón: luz/oscuridad, sonido/silencio, calor/frio, movimiento/quietud, vida/muerte, mente/cuerpo, masculino/femenino...Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia.Sufro cuando mi equipo no gana, me sudan las manos si en los últimos minutos de un partido va empatado mientras lo escucho por la radio, me cuesta conciliar el sueño si un día ha perdido, sigo con interés las noticias sobre fichajes, lesiones y tácticas. Hago conjeturas, teorías y estrategias. Juego a ser presidente, director deportivo, entrenador e incluso los lunes por la noche, en el partidillo con mis amigos, juego a ser jugador.
Wikipedia
Cuando tenía unos 6 años me hice una foto con la camiseta de mi equipo. Ese equipo era el Barça. Detestaba ver como mi hermano celebraba los goles de Hugo Sánchez. Para colmo, él podía quedarse a ver las repeticiones de los goles de Estudio Estadio. Recuerdo con mucho dolor un partido en el que el Madrid vapuleó al Barça. Recuerdo a mi padre y a mi hermano celebrando los goles. Y también recuerdo decidir cambiarme de equipo ese mismo día. No me malinterpretéis. No soy ninguna clase de mercenario. Es decir, yo no era más que un niño. Un niño con ganas de integrarse. Y es que ser de un equipo tiene que ver con cuestiones que a veces son arbitrarias, azarosas y coyunturales.
Me remontaré incluso más atrás. Mi abuelo (que en paz descanse), era aficionado de la Unión Deportiva Las Palmas y del Athletic de Bilbao. En la década de los 60 tuvo que marcharse con su familia a Venezuela por culpa de la situación político-económica-social...En los años que pasó allí tuvo la ocasión de ir a varios partidos de fútbol. Un día fue a un partido de exhibición entre el Vasco de Gama y el Real Madrid. Y allí fue donde vio a Di Stefano. Mi abuelo siempre habló de él como el mejor jugador que jamás ha visto. El único que le ha recordado a él fue Zidane. Y allí se aficionó al Real Madrid. ¿Hubo alguna cuestión profunda, de carácter pseudo-religioso, de arraigo geográfico, genético o educacional que propiciara que mi abuelo se hiciera seguidor del Real Madrid y por ende y años más tarde, también mi padre? No lo creo.
Años más tarde mi padre era entrenador del 3 de mayo, equipo de balonmano de la División de Honor española. Desde muy pequeño, tanto mi hermano mayor como yo, crecimos bajo toda una serie de enseñanzas: la cultura del equipo, el esfuerzo compartido, la generosidad, la confianza mutua, el afán de superación.... Íbamos camino de ser grandes jugadores de ese deporte. Recuerdo haber sentido con mucha fuerza todo lo que tuviera que ver con ganar o perder. Tal era mi obsesión con ganar, que cuando jugaba contra mi hermano en la plaza de mi barrio ideaba un sistema infalible: si él metía un gol, sería gol mío; si yo metía un gol, sería doble gol mío. De esa manera, para mi era imposible perder. Y la “victoria” de mi hermano consistía en “no perder”, es decir, empatar.
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Pero, ¿qué es ser competitivo? El verbo “competir” viene del verbo latino “competere”, que venía a significar originalmente, "ir una cosa al encuentro de otra, encontrarse, coincidir" (Corominas, 1987). Es decir, el juego necesita un yin y un yang. Los mitos necesitan un héroe y un antihéroe. El deporte necesita vencedores y vencidos. No se concibe la existencia de ambos en soledad, pues carecerían de sentido. Para que uno gane, otro necesita perder. Y afortunadamente no siempre es así y quizás por eso alguien inventó el empate. Por ejemplo, en uno de los antecedentes del fútbol, una versión de los aztecas mexicanos, estaba permitido como parte del juego matar al contrario para poder ganar...
Así pues, durante muchos años he convivido muy de cerca con qué significa ganar y qué perder. El ganador disfruta porque sabe que se ha salvado de sentir lo que el perdedor. Pero el ganador ha perdido en otras ocasiones. Por eso grita de emoción, porque no ha perdido. Por su parte el perdedor sufre porque no puede ser el ganador. Ambos sentimientos cohabitan en ambos rivales. El ganador tiene un ex-perdedor en su interior y el perdedor es un ex-ganador en su exterior. Si lo pensamos desde el punto de vista de las matemáticas, todavía tendrá más sentido. Cuando a una resta le multiplicas otra resta se convierte en suma. Es decir y podríamos decir, la victoria es derrotar la derrota.
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Las administraciones de Tenerife abandonaron el balonmano cuando el CD Tenerife subió a primera división. Eso significó que no había apoyos para desarrollar los otros deportes, que los políticos decidieron apoyar al fútbol y miles de chavales querían ser futbolistas de élite. De repente se instauró una meritocracia que mermó otros deportes como el baloncesto, la natación, el atletismo o el propio balonmano. Digamos que el fútbol ganó. Y los otros deportes perdieron. Fue la primera vez que me di cuenta de que las derrotas no sólo se daban dentro de los terrenos de juego. La vida también te derrota a veces.
Paradójicamente acabé jugando a fútbol. Y a medida que han ido pasando los años, he matizado mucho mi relación con las victorias y las derrotas. Formar parte de un deporte que es arrinconado, dedicarme a otro deporte en el que no pasaba de un jugador del montón y darte cuenta de que ser bueno en algo es muy difícil, hace que sientas las victorias y las derrotas de un modo más racional. Además y por si fuera poco, con el tiempo descubrí dos deportes claves para entender todo esto: el tenis y el golf.
En esos deportes la competición es con uno mismo. En estos deporte la convivencia es constante con el error y el acierto. De nada sirve que hagas un golpe magnífico si en la siguiente ocasión fallas estrepitosamente. Saber negociar el abismo entre equivocarse y acertar es lo que discrimina a los buenos deportistas de los más grandes.
Además en mi formación como profesional de cultura digital/audiovisual he conocido proyectos que defienden las minorías, que de alguna manera están con los derrotados, que los dignifican, etc. O historias maravillosas como “Niños del paraíso”, donde narra la historia de un niño obsesionado con correr que se apunta a una carrera en Teherán y cuando está a punto de ganarla (y obtener una Copa como recompensa) recuerda que su hermana no tiene zapatos y que el premio para el segundo puesto son unas zapatillas nuevas, lo que hace que decida “perder” y quedar segundo, para “ganar de otra manera”...O Match Point, que nos narra que la diferencia entre ganar o perder estriba en muchas ocasiones en un avatar azaroso y no en la fe de nuestras voluntades....
Por si además todo esto no fuera suficiente, encima a través de mi trabajo he podido acercarme al fútbol de base a través de historias como La liga de los Olvidados e incluso la creación de este propio blog tiene que ver con ese tema y tal y como reza la cabecera: “ni ganar, ni perder...seguir jugando”.

29 de Mayo de 2009. Anteayer, el Fútbol Club Barcelona se proclamó vencedor de la Champions League, consiguiendo por primera vez en la historia de un equipo español ganar los tres títulos en disputa durante el año: Liga, Copa del Rey y Copa de Europa. Ha sido un año increíble para todos los aficionados del Barça que nunca podrían haber imaginado que apenas un año después de haber dicho adiós a jugadores como Deco o Ronaldinho, o incluso al propio entrenador Rijkaard, se verían celebrando esos 3 títulos.
29 de Mayo de 2009. Anteayer, miles de aficionados del Real Madrid veían la televisión. Los más generosos disfrutaban del partido y animaban tímidamente al Barça. Otros sufrían retorciéndose con cada jugada de Cristiano Ronaldo, quizás pensando en que uno de los posibles fichajes de su equipo podría neutralizar tanta euforia de la afición culé.
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Real Madrid y Barcelona. El yin y el yang. Si uno gana, otro pierde. Si uno disfruta, otro sufre. Pero afortunadamente existe el empate, existen las contradicciones y por eso en el anagrama Ying y el Yang, aparece un punto del Ying en el lado del Yang y viceversa. Es decir, confieso que en mi sensación de derrota sobre el penoso año del Madrid convivían anteayer dos sentimientos: por un lado quería que el Barcelona perdiera. Eso aliviaría un poco esa sensación. Pero por otro lado me alegré mucho de que ganara el fútbol que me gusta. El fútbol que jugó la selección española cuando ganó la Eurocopa. Me alegro muchísimo por Guardiola, entrenador y persona a la que admiro profundamente. Me alegro por Iniesta, Xavi y Puyol, futbolistas que representan un modelo de fútbol en el que también creo: la cantera. Me alegro incluso por Rijkaard, tipo que me caía bien y a quién a pesar de haber titubeado en la fase final de su proyecto, es partícipe también de lo que ha sucedido este año.
En fin, me alegro y me entristezco, sí, conviven ambos sentimientos. Porque también estoy harto de la prensa centralista pro-madridista, de la prensa revanchista de barcelona, de los aficionados maleducados que no saben ganar (ni perder), de que no podamos entender que la alegría de hoy puede ser la tristeza de mañana. Porque hace menos de un año, ¿quién hubiera dicho que esto iba a pasar? ¿quién le iba a decir a Laporta que tenía una moción de censura que ahora sería el mejor presidente de la historia? ¿quién le iba a decir a Guardiola, un entrenador recién llegado, que sería estudiado y puesto como ejemplo en la prensa mundial?
Ya me lo dijo un amigo, ¡es mejor ser del Betis! Como casi nunca “gana” nada, no hay que estar sufriendo porque sus expectativas no son las de los equipos que gastan más dinero, que tienen más intereses, que mueven a más aficionados...porque a fin de cuentas, ser del Real Madrid o del Barcelona es exponerse a una tremenda contradicción: pueden llegar a representar una bipolaridad que no beneficia a quiénes creemos que el deporte debe ser algo más que ganar o perder. El ying y el yang, juntos para siempre, dependiendo el uno del otro. La victoria y la derrota al mismo tiempo. Porque todos ganamos y perdemos.
Y de nuevo, enhorabuena culés.
22/4/09
Par 3 Extremo
En el Legends Golf & Safari Resort existe un hoyo que sirve para dilucidar los empates. Es un par 3 extremo y al que los jugadores temen sobremanera, si no que se lo digan a los jugadores Harrington y Jacqueline que tuvieron que resolver su empate en él. No hago más comentarios.
16/4/09
1/4/09
Golf y Salud

Me ha gustado mucho el post reciente de felipe.g.gil sobre Severiano Ballesteros, porque establece una aproximación crítica hacia la concepción que se puede tener sobre la cultura y, especialmente, sobre deporte y salud. Es evidente que en nuestro país arrastramos, desde el inicio de la democracia, unos determinados esquemas sobre los que se desenvuelve la sociedad en la que vivimos y que se dan como válidos con independencia de que estén o no obsoletos. Unos de ellos y que daría para unos cuantos post se referiría al papel que desarrollan o que deberían de desarrollar las federaciones deportivas en España, su necesidad de mantenimiento o no y el papel recaudador y monopolístico que ejercen en el ámbito del deporte aficionado. En este contexto, resultan muy esclarecedoras las palabras de Seve Ballesteros antes y después de su grave enfermedad y su postura tozuda de defender un acceso libre y popular al deporte del golf, su crítica feroz al papel de la federación y su impenitente opinión ante los medios de comunicación y los responsables políticos de nuestro país, sobre la necesidad de interconectar decididamente la relación deporte-salud. Recientemente, he tenido la oportunidad de jugar 18 hoyos con varios jugadores/as de Suecia que visitaban el campo en el que habitualmente juego. No salían de su asombro al conocer los costes de jugar que les habían pedido en los campos comerciales de la isla en la que vivo. Pero el asombro fue mayor aún para mi, cuando me dijeron que el gobierno sueco había aprobado una regulación de sus campos de golf (son todos públicos menos uno) por la cual, cualquier ciudadano sueco podrá jugar todas las veces que quiera y durante los meses que quiera (incluso existe una modalidad de juego en la nieve) por un importe de 35 € al mes. Al interesarme por las razones de esta medida, me contestaron sencillamente lo siguiente: “nuestro gobierno sabe que el acceso fácil al deporte le sale más rentable que tener a la población haciendo cola en los hospitales”...
Nadal, la empresa

Lo que más me llamó la atención es su fortaleza mental. La capacidad para crecerse en la presión y la serenidad que tiene para manejar la conversación interior. También el trato con el error; si no sabes relacionarte con él, lo repitesÁlvarez de Mon, experto en gestión de organizaciones, está realizando una investigación sobre Nadal como caso de estudio para aplicarlo a contextos empresariales.
1. Talento. Nacemos con un talento diferente, y hay que elegir la profesión que nos permita desarrollarlo.
2. Carácter. Es el ejemplo de cómo un carácter fuerte puede impulsar una carrera a la cima.
3. Aprender del error. En deporte y negocios, hay una relación entre cometer errores y tener la capacidad de aprender y corregir.
4. Valores. Antes de ser número uno, hay que desarrollar la humildad. Saber tratar al éxito.
5. Trabajo en equipo. Un equipo le apoya, pero cuando el partido comienza, la responsabilidad es suya. Como el ejecutivo.
6. Perspectiva positiva. Algunos pierden el partido antes de jugar. Hay que convertir el problema en oportunidad. La mente importa.
7. Entorno. El entorno familiar es clave para recordar quién eres.
8. Entrenamiento. Un talento solo puede perderse. El trabajo de un buen técnico es aprovecharlo.
9. Presión. Para dominar la presión, hay que saber que hay otras cosas aparte de ganar un gran campeonato.
10. Colaboradores. Los atletas y los ejecutivos corren el riesgo de estar rodeados de gente que les dice lo que quieren oír.
Podéis leer el resto en el blog Match Ball. Y esto viene a colación de una reflexión que me hago estos días sobre Nadal.
¿Cómo motivarse para seguir ganando? ¿Cómo aprender a convivir con los errores en la victoria? ¿Cómo mantener un nivel de exigencia tan alto durante tanto tiempo? Todas estas preguntas tienen una respuesta y es Rafael Nadal. Un deportista que, como ya dijerámos en este blog sobre Tiger Woods, tenemos la suerte de estar viendo. E insisto: no es normal lo que sucede con Nadal. Es extraordinario. Efectivamente es para realizar un caso de estudio. Es algo que va más allá del deporte. Es un ejemplo para la empresa, para la vida.
31/3/09
La guerra
Esta es la verdadera guerra que debe existir, la verdadera y la única: la lucha contra las enfermedades, para poder ayudar a curar a las personas que las sufrimos. Las enfermedades no distinguen, ni razas, ni ideologías, ni nacionalidades. Son el verdadero enemigo y nuestro máximo patrimonio es la salud.Son declaraciones de Severiano Ballesteros, convaleciente de la operación de su tumor cerebral en su casa de Pedreña, Cantabria. El resto de la entrevista realizada por Olga Viza relata su situación actual, lo que ha significado en su vida y cómo se está recomponiendo poco a poco. Pero sin duda, esa frase me parece que define bien la noción de cultura deportiva que tengo y me ha sido inculcada: salud por encima de espectáculo, salud como eje central de las políticas culturales (no solo deportivas) y salud como dice Severiano, como patrimonio multicultural.
19/3/09
Garnett vs Beckham
It's the house party to end all house parties and you're invited. From sport to street styles, we've been outfitting the world in 3 stripes for decades. Now it's time to celebrate 60 Years of Sole...
Campaña viral de Adidas. Se supone que organizaron una una fiesta con diferentes invitados de honor entre los que se encontrabaa Beckham y Kevin Garnett que de paso, se echaron un curioso pique.
15/3/09
Ping-Pong in London
Ping-Pong in London es una serie de Julio Albarrán, fotógrafo/arquitecto/soulseeker que reside en Londrés y será quién capture miradas y momentos del próximo Festival Internacional ZEMOS98.Además de eso es amigo y es la segunda persona más rápida que existe con un balón en los pies después de Messi.
11/3/09
La falta de Trevor Ariza a Rudy Fernández
¿Qué pensáis? ¿Es una falta más como muchas otras que se producen y le han dado más relevancia por ser Rudy? ¿O es un pasote y es injusto que no sancionen a Ariza?
9/3/09
28/2/09
Maratón de Sevilla
El pasado domingo se celebró la 25 edición de la Maratón de Sevilla. Pasó cerca de casa pero no fui a verla como en otras ocasiones cuando "nos volcábamos" dando agua y yendo a la meta en la plaza de España. Pero me alegro de que fuese bien. Más allá de la nostalgia quería compartir este vídeo:
SG Blade Test #2 from SEBASTIAN TALAVERA on Vimeo.
Es de un profesor de la Facultad de Comunicación además de documentalista de "reconocido prestigio". El vídeo, si lo escucháis sin música está mejor, es el resultado de las pruebas de una cámara de vídeo HD de Sony. Me han gustado las imágenes del puente de la barqueta y de los colaboradores. Puro esteticismo deportivo.
SG Blade Test #2 from SEBASTIAN TALAVERA on Vimeo.
Es de un profesor de la Facultad de Comunicación además de documentalista de "reconocido prestigio". El vídeo, si lo escucháis sin música está mejor, es el resultado de las pruebas de una cámara de vídeo HD de Sony. Me han gustado las imágenes del puente de la barqueta y de los colaboradores. Puro esteticismo deportivo.
8/2/09
7/2/09
La decepción...
El otro día "volví a los terrenos de juego". La última vez fue con mi abuelo Pepe cuando en ese campo había un foso, lo recuerdo perfectamente. Jeje fui a ver el partido del Sevilla frente al Athletic de Bilbao al Ramón Sánchez Pizjuán con Rubén, Ricardo, Pablo, Juan y Felipe (lo véis en el vídeo). El momento del vídeo es el de la decepción... el Sevilla podía ponerse 2-1 y Kanouté falló un penalti. Seguro que lo visteis mejor que nosotros. Bueno sí Nandi206 lo vio mejor que nosotros. Según Felipe y Rubén el penalti lo tiró bien... tan bien que es más difícil darle al palo que marcar ;). Para mi la decepción, en todo caso, fue cuando se inició, al final del partido, antes del segundo gol del Sevilla, una pelea. Con carga policial incluida. No fue grave y el público lo sintió con total normalidad. Para mi fue una decepción... aunque el miércoles vamos otra vez al fútbol. España - Inglaterra
6/2/09
Por qué hay que ver rugby en estos días
Es la pregunta que me hicieron ayer mis compañeros en el mítico El Día Después, Nico Abad y Antoni Daimiel. Las frases hechas del tipo: el honor, la caballerosidad, el orgullo, y demás resultan demasiado obvias y son sólo tópicos. Viendo el panorama deportivo, lo único que merece la pena ver es tenis por lo que hace en la pista y fuera de ella Nadal. Respondiendo a Nico y Antoni, me apetece ver rugby porque estoy harto de ver deportistas (que cada uno imagine el deporte) que anteponen su imagen a la del equipo, suplentes que critican a titulares, entrenadores que se creen el ombligo del mundo, presidentes que deciden en materia deportiva, representantes que se abrazan a todo lo abrazable para ganar más, árbitros que se creen deportistas cuando son jueces deportivos, periodistas que adulan este circo para potenciar su imagen en lugar de hacer periodismo. Gente que se aleja cada vez más de la gente normal que le rodea, en un momento tan duro como éste, creando un deporte cada vez más vacío de valores.
Me apetece ver deporte puro. Quiero ver verdad, pasión, lucha, justicia, esfuerzo, un deporte y deportistas que transmitan estos valores, jugando o interviniendo en los medios. Que sólo sepa de ellos cuando juegan. Puede que sea un tipo raro (lo soy), que viva engañado, pero lo único que sé con certeza es que estoy harto de lo demás. Por eso lo que me apetece es ver rugby y leer el libro de John Carlin, en el que habla de lo que se consiguió en Suráfrica a través del rugby.
Juanjo Vispe en as.com.
3/2/09
Mandela y el rugby.

Escuché hace poco que un periodista corresponsal en Sudáfrica en los 90, John Carlin, ha escrito un libro, "El factor humano", sobre el papel de Nelson Mandela en la consecución del título mundial de rugby para Sudáfrica y de como para conseguirlo unificó a un país roto por las divisiones raciales. Todos sabemos más o menos la historia de Mandela y de como con 71 años se proclamó Presidente de dicho país; así que me centraré sólo en en el deporte.
En Sudáfrica el rugby no era un deporte corriente, era el deporte de los blancos y por ello odiado por toda la población negra del país. Poseía su propio himno y era la cuna de muchos racistas blancos, los cuales ni siquiera permitían la incorporación de negros en el equipo. En tales ciscunstancias este país acoge la Copa Mundial de Rugby en 1995.
El país queda sucumbido ante una fiebre enorme; ante el lema "un país, una nación" la selección de rugby cobraba vida y entonces los "springbok" (como se le apoda a los jugadores sudafricanos) ganaban en el partido inagural a la que era la campeona, Australia, con un marcador de 27-18. La emoción popular era tal que hasta el capitán del equipo quedó anonadado ante ella, como muestran sus palabras:
“Yo me iba a encontrar con mi novia y mi cuñada en la zona ribereña para comer algo tranquilamente, ¡pero en Sudáfrica no hacemos las cosas con tranquilidad después de haber triunfado ante los favoritos en ganar la Copa del Mundo de Rugby!”, recordó Pienaar.
“Entonces cuando me iba acercando a la zona ribereña, algunas personas me descubrieron y de pronto había una multitud alrededor y ¡me llevaron sobre los hombros hasta donde me estaba esperando la que ahora es mi mujer! Fue realmente embarazoso”.
Así avanzaron hasta la final, donde aparece una de las manifestaciones más impresionantes en contra del racismo apoyado por el deporte.
Iba a empezar la gran final ante una de las favoritas, Nueva Zelanda, cuando un hombre de color baja al campo de juego vistiendo la camiseta de los Springbok con el dorsal numero seis. Era Mandela el que se dirigía hacia los jugadores formados en el centro del campo. Como relata el capitán Pienaar de nuevo:
“Yo nunca me imaginé que él iba a estar allí, y nunca en mi vida pensé que iba a usar la camiseta de los Springbok. Y él estaba allí con toda su aura. Él sólo nos deseó buena suerte, eso es todo lo que dijo.”“Luego se dio vuelta y ahí estaba el número seis en su espalda, ¡y ese era yo! Estaba tan emocionado que no podía cantar el himno, yo estaba muy emocionado y muy orgulloso”.
No sólo eso consiguió Mandela. Todo el campo tras ese momento empezó a corear su nombre, el noimbre de un hombre negro, cantado por miles de aficionados, blancos (los que odiaban a los negros y les prohibían de este deporte) y negros (los cuales veían ya el rugby como el espíritu de su nación). Se cantó el himno nacional, que el mismo Mandela cambió por el anterior, el cual era una canción de liberación de los negros durante la represión blanca, y que hizo que se aprendieran todos los juagadores de la selección (todos blancos exceptuando a un negro). Todo un país vibraba, todos sin excepción. Todos era sudafricanos de primera.
Pero no sólo los sudafricanos estaban eufóricos. Hasta a los neozelandeses le embargó esta emoción como bien explica El Mejor Jugador del torneo, Jonah Lomu:
“Primero te intimida darle la mano a Nelson Mandela con la camiseta de los Springbok, y te hace sentir que toda la presión estaba sobre nosotros porque ellos tenían a Nelson Mandela de su lado, tenían finalmente un país unido después de años de lucha… ese día todos estaban unidos”.
Y así consiguió Sudafrica su primer mundial de rugby, tras una prórroga cun drop realizado por Joel Stransky.
Tras el partido Mandela entregó la copa al capitán Pienaar transfromándose esa imagen en una de los mayores testimonios de conquista social en cuanto a derechos civiles y de como el deporte, más veces de las que creemos, se convierte en ese vehículo que lo hace posible como bien lo dice una de los jugadores:
“Viendo a Nelson Mandela cuando Francois levantó el trofeo pensaba lo que este hombre hizo por este país, y ahora de pronto nosotros hicimos algo por este país. Parece una lección para todos: que podemos hacer las cosas juntos”, reveló van der Westhuizen.
25/1/09
Liga vs. Premier

A menudo hablamos de cuáles pueden ser las diferencias reales entre Ligas como la española y otras como la inglesa, la italiana, etc. Siempre he defendido que uno de los mayores errores que se comenten en España es el hecho de que no se planifica bien. La prensa es excesivamente irrespetuosa y presiona constantamente a los clubes y los obliga a obtener resultados en plazos muy cortos de tiempo. En la mayoría de los casos, los entrenadores llegan y si quieren imponer su estilo, tienen que cambiar cierto tipo de herencias que pueden llevar incluso un par de años.
César, el ex-portero de Valladolid, Real Madrid o Zaragoza, se fue a jugar con el Tottenham a principio de temporada. Ahora que el Valencia lo ha repescado y apunta cuestiones muy interesantes sobre qué puede significar para un jugador español emigrar a un fútbol como el inglés. Expone casi sin quererlo las grandes diferencias entre Liga y Premier. Extraigo las que me han parecido más interesantes:
"...pronto decidimos mi mujer y yo vivir a la inglesa, empezando por la televisión. El vínculo con nuestra tierra era Canal+, pero quisimos ver la tele de allí, que el inglés se incorporara a nuestro día a día. Ahora contrataré el canal de Sky en Valencia, no quiero perder el contacto. Si le cuento que con mi mujer nos mandábamos los sms en inglés...Y con los compañeros también, por el messenger. Supone una inmersión en el inglés coloquial. También programé mi ordenador personal en ese idioma."
"Al principio salía de la portería y gritaba ¡mía¡ y no '¡keeper!' ¡Ja, ja! Siempre me acordaré de una charla que tuve con Benítez a poco de llegar él a Liverpool. Me dijo: lo más difícil es enfadarte en inglés. te sale en español y te das cuenta que nadie te entiende. En realidad hay que dominar dos idiomas, el de la calle y el de su fútbol."
"Todo es diferente porque el concepto del fútbol lo es en cada caso. Juande tenía un segundo y un preparador físico; Harry trabaja con siete ayudantes. Las semanas de selección hubo más entrenadores que futbolistas en el campo. Otra novedad es que invita a ex jugadores, que se ponen el chandal y corren con el equipo. Por ejemplo aquel tremendo ariete que fue Joe Jordan, el escocés que jugó en Tottenham, Manchester y también en Italia. Llegan, te hablan de club, de sus experiencias... Y hay días que el primer entrenador no está porque como también es el mánager anda en otras cosas; ahora que hay mercado, fichando o vendiendo jugadores."
"otro empleado se ocupa de los vídeos y lo hace en tiempo real: llegas el vestuario en el descanso y allí está él, un irlandés llamado Simmons, con la primera parte lista. Y tiene un programa para cada jugador. Pinchas y sale 'César' con todas mis intervenciones una por una. Cuando llegué me dieron un vídeo de los mejores porteros de la Premier para que viera cómo son, como paran aquí."
Una de mis grandes sorpresas es que no son de los equipos grandes. En España, un señor de Cuenca casi seguro dirá que es del Madrid o del Barça y luego, si acaso, del Conquense. Allí el hincha del Leyton Orient es de su equipo y muere por él. Hay muchos del Manchester, del Liverpool, del Chelsea, pero muchísimos que son sólo del equipo de su barrio, de su pueblo. Piense que en la segunda división se dan entradas de 25.000 personas, el seguimiento del hincha es muy superior al español.
La entrevista completa aquí.
Ambizurdo
"Una de las cualidades menos valoradas de Nadal es que, al ser diestro en la vida normal, en la pista es como si manejara dos derechas: no tiene lado malo"
Observación de Federer sobre Nadal.

Avanza y ya está en Octavos del Open de Australia. Según Alejandro Delmás, está reinventando su juego.
17/1/09
Comienza una nueva temporada

Comienza una nueva temporada marcada por la vuelta de Tiger Woods a las competiciones, prevista para el mes de marzo, tras su grave lesión de ligamentos y con la incógnita de saber si su recuperación es total o no. Una temporada en la que Circuito Europeo y Norteamericano van a competir por tratar de contar con los mejores jugadores del mundo y ello como consecuencia de que sus finales de curso pondrán en juego premios por valor de 10 millones de dolares respectivamente (Carrera a Dubai y FEDEX). Un nuevo año en el que Sergio García partirá de su posición de números dos del mundo y en el que se verá definitivamente si su madurez personal y profesional le permitirán consolidarse en esa privilegiada y merecida posición. Una temporada en la que José María Olazabal deberá decidir si intenta optar a formar parte del equipo de la próxima Ryder Coup o si por el contrario acepta ejercer la capitanía del mismo. Un año en el que deseamos que la recuperación de Severiano Ballesteros sea total y definitiva. Un tiempo nuevo para una Federación Española de Golf, que estrena nuevo presidente y sobre el que se ciernen multitud de expectativas y esperanzas de una gestión más democrática y más acorde, con los intereses de los más de 350.000 federados de este país y con los tiempos que corren. Una temporada, en fin, en la que se va a producir un severo ajuste en los torneos profesionales y amateurs y ello como consecuencia de la crisis económica que está provocando en el mundo del golf una gran retirada de patrocinadores y un enorme perjuicio en la programación de las competiciones.
14/1/09
8/1/09
Kanouté y Palestina

El jugador del Sevilla Kanouté, muestra su solidaridad con Palestina tras un gol. El delantero de Mali se levantó la camiseta del Sevilla y mostró una de color negro en apoyo al pueblo palestino.
Frederic Kanouté mostró una camiseta negra en señal de apoyo a Palestina durante la celebración del segundo gol que anotó el conjunto hispalense ante el Deportivo en la primera mitad del partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey.
El delantero de Mali se levantó la camiseta del Sevilla y mostró una de color negro en apoyo al pueblo palestino. El árbitro Mateu Lahoz, en cumplimiento de la reglamentación, le enseñó la cartulina amarilla. Además, esta acción del sevillista puede acarrearle una posterior multa, ya que esta prohibido exhibir camisetas con lemas políticos o religiosos en los terrenos de juego.
El ariete africano, que no levantó sus dedos al cielo como suele ser habitual, prefirió solidarizarse con el pueblo palestino en estos duros momentos por los que atraviesa en su conflicto con Israel.
[vía]
En otros medios:
- El mundo.es
- 20minutos.es
- Lahaine.org
6/1/09
Pau Gasol vs Magic Johnson
En su afán por ser un auténtico negrata, y en la noche en la que celebraba el haber alcanzado los 10.000 puntos en la NBA, Pau Gasol se marcó una contra a lo Magic Johnson...
Ya sólo le falta el anillo.
Ya sólo le falta el anillo.
2/1/09
Copa del mundo de esquí

Imágenes como siempre, impresionantes, de la Copa del mundo de esquí en The Big Pictures.

El austríaco Wolfgang Loitzl, de 28 años y oro mundial en cuatro ocasiones (2001, 2005 y 2007), se impuso al principal favorito, el suizo Simon Ammann, en la segunda prueba del Torneo Cuatro Trampolines, celebrada en la emblemática estación alemana de Garmisch-Partenkirchen en la mañana del primer día del año.
El austríaco Wolfgang Loitzl se adjudica la segunda prueba del Torneo Cuatro Trampolines
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