Ayer sábado 31 de mayo me inauguré en el deporte del Tiro al plato. Mi mentor fue Carlos Coca (padre de una de las contribuyentes de este blog, Sofía Coca). La inauguración se produjo en las instalaciones del Campo de tiro de Zafra.Carlos me explica en primer lugar las cuestiones relativas a la seguridad. “En este deporte nunca ha resultado nadie gravemente herido, pero hay que cumplir una serie de normas”. La escopeta, una vez cargada, debe apuntar siempre hacia el campo de tiro. Lejos de lo que pudiera parecer, el Tiro es un deporte con una trayectoria como cualquier otro (www.tirolimpico.org) y que requiere de unas condiciones físico-técnicas determinadas. Como en cualquier práctica deportiva, cualquier aficionado (como yo) puede acercarse y practicarlo. Pero tras mi iniciación, puedo asegurar que ser bueno en esto requiere de la suma de muchas condiciones y de un entrenamiento constante en años.
En el Tiro es importante la posición de las piernas, la forma en que se apoya la culata contra el hombro, la inclinación frontal de la cabeza, la manera en que las manos agarran la escopeta, los reflejos para seguir la trayectoria del plato una vez sale, la destreza para acompasar el movimiento de la escopeta en función de dicha trayectoria, la concentración para acompasar todos los movimientos, la puntería necesaria para disparar en el momento preciso y la suerte de que todo esto confluya para que uno de tus dos tiros, impacte en el plato.
El campo de tiro de Zafra cuenta con un sistema que hace innecesario el grito de “¡Plato!” que antiguamente se usaba cuando un operario era quien los lanzaba. Dicho sistema contiene unos receptores sonoros por cada uno de los 6 puestos que hay, y responde lanzando un plato al grito de “¡Ho!”. De hecho el sistema es tan sensible que si no tienes cuidado puede lanzar el plato con el simple sonido de cerrar la escopeta tras cargarla con dos nuevos cartuchos.
En concreto sobre mi experiencia, estuve recibiendo los consejos de varios de los tiradores allí presentes. Todos sabían que yo era primerizo y se afanaban en intentar que adaptara sus técnicas a lo que veían que yo estaba errando. Pero fue sin duda Carlos, gran anfitrión y maestro de Tiro, quien con sus consejos consiguió sacarme del atasco en el que durante más de media hora y 60 cartuchos gastados, ni un solo plato había roto.
Por fin, y con la grada abarrotada de público (permitid que ficcione este instante), llegó mi gran momento. Respiré hondo. Realicé el protocolo. Los pies alineados. Los hombros. Cargo la escopeta. La cierro. La coloco sobre mi hombro derecho. Acerco el pómulo a la culata. Apunto. Grito. Rápido, muevo y disparo. Le di. Ovación. Y después de ese, 3 más seguidos. ¡Mi récord personal de momento!... 4 platos seguidos (los maestros son capaces de hacer 200 platos seguidos...).
Y eso fue todo, al final, la principal conclusión: todos los deportes se parecen; una mezcla de técnica, precisión, intuición, fuerza, resistencia, entrenamiento...
oh my god...
ResponderEliminarsin duda lo más divertido fue ver a todos los tiradores dándote consejo. jajaja.
ResponderEliminarme alegro de que lo pasaras bien =)
Wow man!!... tuvo que estar bien...
ResponderEliminarpensándolo bien pareces Michael Moore jajajaa solo que más delgado claro está...
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