22/11/08

El ciclista que ganó a la Stasi

En este Club de Crítica Deportiva hemos hablado de la relación entre el deporte y la política varias veces. Guille ha sido desde luego el más certero con su serie de posts, que siempre merece la pena revisitar por la exquisitez de su análisis y su capacidad de relacionar la historia del atletismo con las cuestiones de más rabiosa actualidad.


El ciclista que ganó a la Stasi es un reportaje de Carlos Arribas para El País. Muy bien escrito, nos narra la historia de Wolfgang Lötzsch, un ciclista de la República Democrática Alemana (RDA) que fue vigilado por la temible Stasi por no aceptar pertenecer al Partido de Unidad Socialista de Alemania. La Stasi trató de obstaculizar su carrera deportiva hasta el infinito, pero el coraje de Lötzsch representa la capacidad simbólica que tiene el deporte, con un fuerte poder de representación, legitimación e identificación dentro de las culturas. El protagonista de la historia cuenta en primera persona el acoso que sufrió, la censura, las expulsiones, la persecución y la deslealtad que ha sufrido a lo largo de su carrera.

En sociedades como las nuestras, lo deportivo está íntimamente relacionado con los poderes fácticos, los que controlan los flujos de intereses económicos, los que a fin de cuentas aglutinan las corporaciones transnacionales, que ejercen una fuerte dominación por encima de los estados, dependientes del liberalismo más radical (si quedaba alguna duda de esa dependencia, tan sólo hay que observar las úñtimas decisiones con respecto a la crisis). Tampoco podemos olvidar que esas corporaciones son dueñas de los medios de comunicación, cuyos ingresos por publicidad se ven multiplicados por las ingentes audiencias que provoca un espectáculo deportivo. Creo que el reportaje de Arribas no trata solamente de hacer un ejercicio de recuperación de memoria histórica. Y menos aun referido al mundo del ciclismo.

Es "políticamente incorrecto" (la medida en que las cosas son correctas o incorrectas no es más que un mecanismo de control social) hacer una comparación entre el caso de Lötzsch y lo que ha ocurrido últimamente con el doping, en el caso del ciclismo especialmente. El doping como representación ideática también posee un componente político de primer nivel y se relaciona directamente con los intereses de los poderes (económicos, políticos, no hay diferencias puesto que pertenecen al mismo terreno de la dominación social). No estoy entrando a valorar el doping como medio (condenable), sino como símbolo de control, de poder, de censura, de distribución y circulación, de sospecha constante, de persecución, de paranoia, insisto en este detalle. La criminalización que de los deportistas se hace en periódicos y televisiones no veo que se aleje demasiado de las prácticas de la Stasi que se describen en el reportaje de Arribas. Son circunstancias diferentes, eso es evidente. Pero las conexiones políticas no lo son menos. No es casualidad que cada vez haya más "casos de dopaje".

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