
Comienza una nueva temporada marcada por la vuelta de Tiger Woods a las competiciones, prevista para el mes de marzo, tras su grave lesión de ligamentos y con la incógnita de saber si su recuperación es total o no. Una temporada en la que Circuito Europeo y Norteamericano van a competir por tratar de contar con los mejores jugadores del mundo y ello como consecuencia de que sus finales de curso pondrán en juego premios por valor de 10 millones de dolares respectivamente (Carrera a Dubai y FEDEX). Un nuevo año en el que Sergio García partirá de su posición de números dos del mundo y en el que se verá definitivamente si su madurez personal y profesional le permitirán consolidarse en esa privilegiada y merecida posición. Una temporada en la que José María Olazabal deberá decidir si intenta optar a formar parte del equipo de la próxima Ryder Coup o si por el contrario acepta ejercer la capitanía del mismo. Un año en el que deseamos que la recuperación de Severiano Ballesteros sea total y definitiva. Un tiempo nuevo para una Federación Española de Golf, que estrena nuevo presidente y sobre el que se ciernen multitud de expectativas y esperanzas de una gestión más democrática y más acorde, con los intereses de los más de 350.000 federados de este país y con los tiempos que corren. Una temporada, en fin, en la que se va a producir un severo ajuste en los torneos profesionales y amateurs y ello como consecuencia de la crisis económica que está provocando en el mundo del golf una gran retirada de patrocinadores y un enorme perjuicio en la programación de las competiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario