29/5/09

El yin y el yang

Foto de Antonio Rull.
El yin y yang es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental, en la que surge. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. En todo se sigue este patrón: luz/oscuridad, sonido/silencio, calor/frio, movimiento/quietud, vida/muerte, mente/cuerpo, masculino/femenino...Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia.

Wikipedia
Sufro cuando mi equipo no gana, me sudan las manos si en los últimos minutos de un partido va empatado mientras lo escucho por la radio, me cuesta conciliar el sueño si un día ha perdido, sigo con interés las noticias sobre fichajes, lesiones y tácticas. Hago conjeturas, teorías y estrategias. Juego a ser presidente, director deportivo, entrenador e incluso los lunes por la noche, en el partidillo con mis amigos, juego a ser jugador.

Cuando tenía unos 6 años me hice una foto con la camiseta de mi equipo. Ese equipo era el Barça. Detestaba ver como mi hermano celebraba los goles de Hugo Sánchez. Para colmo, él podía quedarse a ver las repeticiones de los goles de Estudio Estadio. Recuerdo con mucho dolor un partido en el que el Madrid vapuleó al Barça. Recuerdo a mi padre y a mi hermano celebrando los goles. Y también recuerdo decidir cambiarme de equipo ese mismo día. No me malinterpretéis. No soy ninguna clase de mercenario. Es decir, yo no era más que un niño. Un niño con ganas de integrarse. Y es que ser de un equipo tiene que ver con cuestiones que a veces son arbitrarias, azarosas y coyunturales.

Me remontaré incluso más atrás. Mi abuelo (que en paz descanse), era aficionado de la Unión Deportiva Las Palmas y del Athletic de Bilbao. En la década de los 60 tuvo que marcharse con su familia a Venezuela por culpa de la situación político-económica-social...En los años que pasó allí tuvo la ocasión de ir a varios partidos de fútbol. Un día fue a un partido de exhibición entre el Vasco de Gama y el Real Madrid. Y allí fue donde vio a Di Stefano. Mi abuelo siempre habló de él como el mejor jugador que jamás ha visto. El único que le ha recordado a él fue Zidane. Y allí se aficionó al Real Madrid. ¿Hubo alguna cuestión profunda, de carácter pseudo-religioso, de arraigo geográfico, genético o educacional que propiciara que mi abuelo se hiciera seguidor del Real Madrid y por ende y años más tarde, también mi padre? No lo creo.

Años más tarde mi padre era entrenador del 3 de mayo, equipo de balonmano de la División de Honor española. Desde muy pequeño, tanto mi hermano mayor como yo, crecimos bajo toda una serie de enseñanzas: la cultura del equipo, el esfuerzo compartido, la generosidad, la confianza mutua, el afán de superación.... Íbamos camino de ser grandes jugadores de ese deporte. Recuerdo haber sentido con mucha fuerza todo lo que tuviera que ver con ganar o perder. Tal era mi obsesión con ganar, que cuando jugaba contra mi hermano en la plaza de mi barrio ideaba un sistema infalible: si él metía un gol, sería gol mío; si yo metía un gol, sería doble gol mío. De esa manera, para mi era imposible perder. Y la “victoria” de mi hermano consistía en “no perder”, es decir, empatar.

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Pero, ¿qué es ser competitivo? El verbo “competir” viene del verbo latino “competere”, que venía a significar originalmente, "ir una cosa al encuentro de otra, encontrarse, coincidir" (Corominas, 1987). Es decir, el juego necesita un yin y un yang. Los mitos necesitan un héroe y un antihéroe. El deporte necesita vencedores y vencidos. No se concibe la existencia de ambos en soledad, pues carecerían de sentido. Para que uno gane, otro necesita perder. Y afortunadamente no siempre es así y quizás por eso alguien inventó el empate. Por ejemplo, en uno de los antecedentes del fútbol, una versión de los aztecas mexicanos, estaba permitido como parte del juego matar al contrario para poder ganar...

Así pues, durante muchos años he convivido muy de cerca con qué significa ganar y qué perder. El ganador disfruta porque sabe que se ha salvado de sentir lo que el perdedor. Pero el ganador ha perdido en otras ocasiones. Por eso grita de emoción, porque no ha perdido. Por su parte el perdedor sufre porque no puede ser el ganador. Ambos sentimientos cohabitan en ambos rivales. El ganador tiene un ex-perdedor en su interior y el perdedor es un ex-ganador en su exterior. Si lo pensamos desde el punto de vista de las matemáticas, todavía tendrá más sentido. Cuando a una resta le multiplicas otra resta se convierte en suma. Es decir y podríamos decir, la victoria es derrotar la derrota.

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Las administraciones de Tenerife abandonaron el balonmano cuando el CD Tenerife subió a primera división. Eso significó que no había apoyos para desarrollar los otros deportes, que los políticos decidieron apoyar al fútbol y miles de chavales querían ser futbolistas de élite. De repente se instauró una meritocracia que mermó otros deportes como el baloncesto, la natación, el atletismo o el propio balonmano. Digamos que el fútbol ganó. Y los otros deportes perdieron. Fue la primera vez que me di cuenta de que las derrotas no sólo se daban dentro de los terrenos de juego. La vida también te derrota a veces.

Paradójicamente acabé jugando a fútbol. Y a medida que han ido pasando los años, he matizado mucho mi relación con las victorias y las derrotas. Formar parte de un deporte que es arrinconado, dedicarme a otro deporte en el que no pasaba de un jugador del montón y darte cuenta de que ser bueno en algo es muy difícil, hace que sientas las victorias y las derrotas de un modo más racional. Además y por si fuera poco, con el tiempo descubrí dos deportes claves para entender todo esto: el tenis y el golf.

En esos deportes la competición es con uno mismo. En estos deporte la convivencia es constante con el error y el acierto. De nada sirve que hagas un golpe magnífico si en la siguiente ocasión fallas estrepitosamente. Saber negociar el abismo entre equivocarse y acertar es lo que discrimina a los buenos deportistas de los más grandes.

Además en mi formación como profesional de cultura digital/audiovisual he conocido proyectos que defienden las minorías, que de alguna manera están con los derrotados, que los dignifican, etc. O historias maravillosas como “Niños del paraíso”, donde narra la historia de un niño obsesionado con correr que se apunta a una carrera en Teherán y cuando está a punto de ganarla (y obtener una Copa como recompensa) recuerda que su hermana no tiene zapatos y que el premio para el segundo puesto son unas zapatillas nuevas, lo que hace que decida “perder” y quedar segundo, para “ganar de otra manera”...O Match Point, que nos narra que la diferencia entre ganar o perder estriba en muchas ocasiones en un avatar azaroso y no en la fe de nuestras voluntades....

Por si además todo esto no fuera suficiente, encima a través de mi trabajo he podido acercarme al fútbol de base a través de historias como La liga de los Olvidados e incluso la creación de este propio blog tiene que ver con ese tema y tal y como reza la cabecera: “ni ganar, ni perder...seguir jugando”.


29 de Mayo de 2009. Anteayer, el Fútbol Club Barcelona se proclamó vencedor de la Champions League, consiguiendo por primera vez en la historia de un equipo español ganar los tres títulos en disputa durante el año: Liga, Copa del Rey y Copa de Europa. Ha sido un año increíble para todos los aficionados del Barça que nunca podrían haber imaginado que apenas un año después de haber dicho adiós a jugadores como Deco o Ronaldinho, o incluso al propio entrenador Rijkaard, se verían celebrando esos 3 títulos.

29 de Mayo de 2009. Anteayer, miles de aficionados del Real Madrid veían la televisión. Los más generosos disfrutaban del partido y animaban tímidamente al Barça. Otros sufrían retorciéndose con cada jugada de Cristiano Ronaldo, quizás pensando en que uno de los posibles fichajes de su equipo podría neutralizar tanta euforia de la afición culé.

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Real Madrid y Barcelona. El yin y el yang. Si uno gana, otro pierde. Si uno disfruta, otro sufre. Pero afortunadamente existe el empate, existen las contradicciones y por eso en el anagrama Ying y el Yang, aparece un punto del Ying en el lado del Yang y viceversa. Es decir, confieso que en mi sensación de derrota sobre el penoso año del Madrid convivían anteayer dos sentimientos: por un lado quería que el Barcelona perdiera. Eso aliviaría un poco esa sensación. Pero por otro lado me alegré mucho de que ganara el fútbol que me gusta. El fútbol que jugó la selección española cuando ganó la Eurocopa. Me alegro muchísimo por Guardiola, entrenador y persona a la que admiro profundamente. Me alegro por Iniesta, Xavi y Puyol, futbolistas que representan un modelo de fútbol en el que también creo: la cantera. Me alegro incluso por Rijkaard, tipo que me caía bien y a quién a pesar de haber titubeado en la fase final de su proyecto, es partícipe también de lo que ha sucedido este año.

En fin, me alegro y me entristezco, sí, conviven ambos sentimientos. Porque también estoy harto de la prensa centralista pro-madridista, de la prensa revanchista de barcelona, de los aficionados maleducados que no saben ganar (ni perder), de que no podamos entender que la alegría de hoy puede ser la tristeza de mañana. Porque hace menos de un año, ¿quién hubiera dicho que esto iba a pasar? ¿quién le iba a decir a Laporta que tenía una moción de censura que ahora sería el mejor presidente de la historia? ¿quién le iba a decir a Guardiola, un entrenador recién llegado, que sería estudiado y puesto como ejemplo en la prensa mundial?

Ya me lo dijo un amigo, ¡es mejor ser del Betis! Como casi nunca “gana” nada, no hay que estar sufriendo porque sus expectativas no son las de los equipos que gastan más dinero, que tienen más intereses, que mueven a más aficionados...porque a fin de cuentas, ser del Real Madrid o del Barcelona es exponerse a una tremenda contradicción: pueden llegar a representar una bipolaridad que no beneficia a quiénes creemos que el deporte debe ser algo más que ganar o perder. El ying y el yang, juntos para siempre, dependiendo el uno del otro. La victoria y la derrota al mismo tiempo. Porque todos ganamos y perdemos.

Y de nuevo, enhorabuena culés.

14 comentarios:

  1. Buenas noches... estoy emocionado, tu texto me ha emocionado.
    Llevo unos días así, como quien no quiere la cosa, con ganas de expresar con otras palabras (que no son las de los medios) mi visión de lo que ha pasado este último mes en el halo blaugrana. Tu pones palabras a mis sentimientos.
    Seguramente es mi deriva vocacional educativa la que me impulsa a ver el trabajo que ha hecho Guardiola desde esa perspectiva.
    Pep es un ejemplo de educador/facilitador ese "artista del serendipity" que aprovecha la oportunidad que le brinda la realidad para crear algo nuevo, día a día.
    Ha hecho algo que en el mundo del fútbol parecía casi imposible hace un año. Ha rescatado, para transmitirlos, unos valores que no se enseñan en la escuela. La modestia, el afán de superación basado en uno mismo y en el trabajo en equipo, la resistencia y el trabajo del fracaso.
    Estamos en una sociedad en la que enseñamos a competir des de primaria, en las clases hay dos velocidades de niños, los que van bien y los que no van, los ejemplares y los lentos, unos acaban convirtiéndose en el espejo dónde deben mirarse los otros. Los de primera y los que estan a media tabla o para descender.
    Se aprende a competir para subir peldaños, cueste lo que cueste, disfrutando de la derrota del otro.
    Cuantas veces a lo largo del año he oído a culés decir: "este año sí, ganamos la liga y si el Español desciende será completo".
    Es quizá la crisis? Es quizá el momento? Posiblemente estemos delante de un momento histórico para el deporte de alta competición, mediatizado, mercantilizado... poder ofrecer los valores reales del deporte frente al ansia de competitividad. El momento de salvar el fútbol a base de innovación y modestia.
    Recuerdo mi infancia, jugando a baloncesto, mi entrenador veía en mi una promesa. Me quería federado, compitiendo, me quería llevar a la selección catalana (era un sueñoooo!). Mis padres no quisieron sacrificar su tiempo de descanso para que yo compitiera.
    Ese proceso para mi fue traumático. Aprendí, claro, seguí jugando a basket (y aún lo hago cuando puedo) por puro placer. Aprendí a perder, y eso fue una oportunidad que aproveché.
    En esta sociedad competitiva no enseñamos a los niños y las niñas a perder y a trabajar esa pérdida desde una óptica positiva, a fortalecerlos, a que aprendan a superar la adversidad sin machacar al otro.
    La modestia y la sencillez son básicos.
    Como Pep, Felipe, eres uno de los grandes.
    Gracias.

    Òscar - @sarok

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  2. Hace unos dias acepté formar parte de un proyecto de cortometraje cinefutbolístico en primer lugar por mi clara intención de adentrarme en el mundillo de las peliculitas de ficción y segundo porque el tema estaba muy relacionado con un hecho histórico como seguidor Barcelonista que es uno: el 2-6 del Barça en el Bernabeu ante su eterno rival.

    Lo acepté aunque con cierto escepticismo y ligera preocupación de como se abordaria ciertos diálogos en las secuéncias importantes del corto. Y el director lo sabe, como tambien sabe que por como se habia producido la génesis del mismo era justo que me diera oportunidad de participar en él, lo cual le agradecí.
    Y me ofreció ser el jefe de producción. Y yo le contesté que si, aunque no era necesario y me incomodaba lo de jefe, que el jefe siempre es el director, pero que aceptaba y que desde ese momento me dedicaria a conseguir el mayor apoyo y colaboración exterior que hiciera disminuir el ya de por sí reducido presupuesto, básicamente las dietas del equipo durante los días del rodaje.

    Y en esto estaba hasta que ayer empecé a pensar que quizás me habia dejado llevar en demasía por la euforia creciente del ya pasado mes de mayo, mayo del 2009, como se recordará en los ebooks de historia azulgrana del futuro, para que siguiendo el dictado del corazón dijera si sin haber esperado unos días prudenciales para valorar más en frio los pros y los contras de participar en la realización de una historia de ganadores y perdedores, no sin antes haber esperado a leer el guión cinematográfico una vez este estuviera finalizado y asegurarme que no iba a leer en él ningún diálogo con comentarios irrespetuosos hacia el rival, porque por muy rival que fuera, yo siempre habia entendido el futbol como una clase de educación en valores impartida por 22 jugadores.
    Veremos como evoluciona.

    Cuando tenia 12 años, mi profesor de Educación Física, Bertomeus, ex- portero del 1er equipo del Español me propuso junto a dos compañeros más ir a hacer las pruebas para entrar en los infantiles del Español. Por aquel entonces preferí probar suerte con el Sant Andreu, el equipo de mi barrio (el primer equipo lucha actualmente por ascender a 2ªA). Pero no volví al segundo entreno, pues en el primero ya observé malos modos del entrenador y una lucha a muerte interna entre los propios jugadores por hacerse un lugar en el equipo. Entonces preferí jugar con el equipo del pueblo de veraneo y fines de semana y no fastidiar a mis padres precisamente eso, los fines de semana.

    Hoy dia guardo un muy grato recuerdo de aquella época y como el futbol me ayudó a crecer como persona y a formarme en esos valores que mencionais y que van tan bien hoy dia para aplicarlos en cualquier otro ámbito de la vida.

    Respeto, humildad, compromiso, responsabilidad, compañerismo, sacrificio, sistemática...ese es el secreto del éxito de Guardiola desde que se hizo cargo del equipo. Y así con esa dedicación y constancia los frutos no han tardado en llegar.

    Ojalá el Real Madrid encontrara pronto su Guardiola para impartir juntos esas clases magistrales de valores como dice @sarok ultimamente perdidos que nos han conducido a la crisis social, ojalá estuviera en ello el inicio de la recuperación de todo.

    Estamos hablando de lo mismo.

    Enhorabuena y comparto vuestras opiniones Felipe y Òscar

    un abrazo,

    Xavier Muñoz
    www.munyoki.com

    (un Culé que nunca participa en discusiones sobre futbol, que reconoce cuando el rival ha jugado mejor aunque sea el eternmo rival, sin fanatismos, en nada)

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  3. Desde hace algunos días la primavera y sus alergenos me tienen completamente en "orsay" (derivado canario del off side) y falto de reflejos. Ayer me llegó el eco de este maravilloso texto que, en cierto sentido,habla -también- de nosotros mismos como familia.
    Un padre y una madre nunca tienen la sensación de acertar con la formación y la educación de sus hijos, por tanto, conviven siempre buscando la victoria y abrumados por una posible derrota. En realidad, siempre están a la busca de un buen final de un partido que sólo se termina cuando uno ya no está aquí. Un partido del que nunca se sabe a ciencia cierta el resultado del mismo. Pero hoy, por fin, después de leer tu texto me he atrevido a mirar de reojo el marcador para ver cómo iba nuestro particular partido, y con satisfacción y tranquilidad he visto que, vamos ganando...

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  4. Después de leer todo lo que habéis escrito tanto en comentarios como en el texto... sólo puedo decir que me alegro de estar aquí, en este club, de conoceros, de formar parte de la familia, de ser un lurker de conversaciones deportivas... Seguro que mucho de los que habéis leído no sabéis cómo seguir este debate... a mi me pasa, pero gracias por abrirlo... creo que es incluso más importante y satisfactorio que tres, cinco o seis copas.

    un abrazo a todxs

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  5. Me voy a leer tu post otra vez, ya es la tercera, a dos horas de ir a jugar una final. La primera que me toca en años. Será de mucha ayuda.

    un abrazo!

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  6. Tarde pero llego.
    Qué de cosas nos enseñas y qué de cosas nos quedan a todos por aprender.
    ¿Cómo se le explica esto a todos los aficionados que viven por y para el fútbol, para los que la vida no es nada más que eso... y que llevan límites insospechados esas pasiones infantiles incontroladas?

    Por suerte, "la inteligencia colectiva" y las generosidades de la tecnología nos ayudarán a transmitir y llegar a más gente -Aunque aún haya mucho camino por recorrer.

    Sigue trabajando así. Sigue siendo así. Que yo seguiré estando orgulloso de ser tu amigo.

    Un abrazo.

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  7. Es curioso que ayer mismo, después del partido de fútbol que echamos (¡y ganamos con mucho esfuerzo y más calor!), mantuviésemos tú y yo una conversación en la puerta de mi casa (¿cuántas llevamos este año?) acerca de la competitividad (la palabra apareció en dos momentos de la charla, una vez referida al deporte; otra vez referida a las relaciones personales y laborales). No había leído tu post. No me preguntaste si lo había hecho. Y podías haberlo hecho porque aquí explicas casi mejor que nunca tu concepto de competitividad que tantas veces has tratado de transmitirme, una característica tuya que tanto me emociona, una característica con la que sabes que siempre he mantenido una relación de amor-odio, como el ying y el yang.

    Forma parte de nuestro proceso de socialización y, como juego que es, cualquier deporte es un contexto de aprendizaje mucho más efectivo (y divertido) que la posición que solemos ocupar en una clase tradicional, sentados en una posición extraña para nuestro cuerpo, cosas del biopoder. Pero el deporte no es bueno porque sí. Como cualquier otro ambiente de aprendizaje, es básico a la hora de analizar si afecta positiva o negativamente al que lo practica tener en cuenta y pensar los valores sobre los que se fundamenta en cada contexto.

    Si se estigmatizan los errores y las derrotas, si la competitividad se transforma en rivalidad, si todo lo que no sea ganar deja de tener sentido, si se parte de lo que debe ser un jugador ideal y no de la persona en sí misma, si como dices no se sabe perder ni ganar porque da igual el proceso y la experiencia que se ha vivido recorriendo el camino, porque lo importante es el resultado sea como sea, valga lo que valga; si se piensa en seleccionar a los mejores y no se respeta a todos los jugadores por igual, si se olvida que el deporte, en especial el de equipo es una cuestión de cooperación, solidaridad y apoyo mutuo... si se olvida que el deporte no es otra cosa que una oportunidad para pasar un buen rato, entrar en contacto con otras personas y sentirte parte de una comunidad, formar parte de algo y poder contarlo con alegría... si en vez de eso se fomentan las malas prácticas, se llega al ostracismo, se hace el vacío a ciertos deportista por no ser los más fuertes y la exclusión se hace presente en aras del triunfo (del triunfo mal entendido) porque "no se da la talla", porque se compite sólo para ganar, si se apela a la épica como metáfora de lo belicoso en vez de entenderla como poesía y maquinaria de construcción de relatos... si todo eso ocurre y nos dejamos llevar por la hipocresía que rodea al deporte profesional en muchos casos (ver "la liga de los olvidados"), si "jugar a jugar" es jugar a ocupar el papel de deportistas que no son capaces de transmitir estos valores, si el culto al cuerpo y a la estética representan también al deporte amateur, si tenemos la mala suerte de toparnos con gente que asume todo esto... los sentimientos y el aprendizaje que cuentas que provocan las victorias y derrotas no serán, en mi opinión, más que mala hierba.

    El deporte profesional (pero sobre todo el amateur) necesita de personas honestas que sean conscientes del papel que ocupan. el deporte tiene una responsabilidad social altísima por su poder de influencia. el deporte profesional (sobre el que luego se refleja el amateur) y los medios están controlado por empresas y el problema es que los intereses económicos (o sea, políticos) no entienden lo de la responsabilidad social más que en términos de audiencias o votos (en nuestra sociedad son sinónimos).

    Nosotros, los que a veces practicamos un pensamiento crítico, tampoco nos escapamos a esto, como es obvio. Pero considero importante victorias como las del barça de este año: a pesar de que estén presentes todos estos intereses, la persona que ha estado al frente ha sabido asumir su parte de responsabilidad y ha conseguido gestionarla como los que terminan siendo reconocidos como personas especiales, los que siempre, de una manera u otra, conseguir esquivar las derrotas, esos como tú, amigo.

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  8. Ah, una cosa más...

    El comentario de driver ha hecho que se me salten las lágrimas. Yo formo parte de un equipo que tiene buenxs entrenadorxs en las casas de cada unx de sus miembrxs.

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  9. Muy buen "post". Felicidades.

    Tengo un blog de crítica deportiva que seguro os gustará leer.

    http://thethinkingsport.blogspot.com/

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  10. Por fin encontré dos minutos para acercarme al artículo de mi hipercompetitivo y sufridor del Real Madrid (este año en cuanto a resultados, desde hace casi un lustro en cuanto a juego) sobrino.

    Seguiré su línea de explicación personal de lo acontecido en mi sesera tras el año blaugrana que he sufrido y disfrutado a la par... Huelga decir cuándo lo he hecho, pero sorprendentemente para los forofos, como madrididista hasta las cachas que soy, no me duelen prendas al reconocer que este Barça ha jugado como los ángeles y ha sido merecedor de los títulos que se ha llevado.

    Desde que recuerdo, siempre he sido de la UD Las Palmas y del Real Madrid. Del primero aprendí a quitarme en un partido contra el Málaga en el que se jugaba el descenso a 2ª y jugó como el cu... Escuché ese partido (¡qué tiempos, sin multifútbol en TV!) echando unas canastas en la azotea de ca'tía carmen... y las pedradas que terminé tirando (del mosqueo) hacían crujir el tablero.

    En cambio nunca he dejado al Madrid de lado (será por lo de los títulos de vez en cuando que nombraba Pipo), y eso que durante épocas demasiado largas también ha jugado como si fuera el Vandalia (¡que me perdonen los aficionados de Peligros!)... Sin embargo, hasta los 18 años practicaba un madridismo muy pragmático: por supuesto iba con el Madrid en la competición nacional, pero seguía a muerte al Barça en Europa (todavía recuerdo con gusto una final de la Recopa contra el Fortuna de Klaus Allofs en Basilea, 4-3 para el Barça, con prórroga incluida. ¡Qué fútbol!)

    ¿Qué pasó entonces? Pues verán: lo bueno que me proporcionó la Universidad (conocer otras gentes, lugares, otra forma de pensar en definitiva fuera del ámbito familiar que hasta entonces era lo que había mamado)... se convirtió en mezquindad en cuanto a forofismo deportivo.

    Me explico: hasta entonces nunca, como madridista, le había restregado a ningún barcelonista una derrota suya o una victoria "nuestra" (léase, del Madrid). Pero entonces lo empecé a ver en el Colegio Mayor y vi que yo mismo me convertía en objetivo de los culés cuando ni siquiera había abierto la boca.

    Resultado: decidí "tirarme al cuello" de todo aquel barcelonista que diera el primer paso. Y todavía hoy lo hago: felicito a los culés (y más este año por el juego desplegado)... menos a los que tratan de sacarme de mis casillas por haber ganado su equipo o haber perdido el mío... ¡Y vaya que si me salgo! No dejo títere con cabeza. Parezco el capitán Haddock en sus peores momentos. No mostraré aquí lo que sale por mi boca en esos momentos por respeto al espíritu del artículo... pero el que quiera saber, que pregunte al autor.

    Para terminar, tres cosas.

    Felicidades a los culés por lo conseguido este año.

    A los madridistas, dos buenas nuevas a modo de consuelo: Florentino (que conlleva lo mejor: Calderón está fuera) y el hecho de que el Barça sólo puede ir para atrás.

    Y a Pipo: ¡qué bien comunicas cuando no "comunicas"!... No sé si me sigues...

    Aaaaaaaaaaaaaaaaaaadiós

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  11. Me quito el sombrero amigo, no podría definirlo mejor.

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  12. No sé por qué extraña razón pero no te imaginaba merengue... cosas de los estereotipos y las simplificaciones de la realidad...

    Yo como tú amigo soy del Betis, y disfrutamos con cada victoria al estar acostumbrados a perder continuamente...

    Pero debo decir que el PEPdream es algo que va más allá de escudos y banderas... el estilo y la clase del PEPdream marca un antes y un después en el futbol europeo... verlo jugar es más que suficiente, el resultado pasa a ser -casi- intrascendente...

    un abrazo y felicidades por el post ;)

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