
Hoy he leído varias crónicas sobre el último grande de la temporada, el PGA (Professionals Golfers'Association of America) de este 2009. En la mayoría de todas ellas se desliza la idea de que el golf no tiene lógica alguna, y ello porque un coreano, Youn-Eun Yang, clasificado el número 110 del ranking mundial ganó el torneo en un mano a mano frente a Tiger Woods el jugador número 1 del mundo.
Hace mucho tiempo que dediqué mi tiempo de actividad física casi exclusivamente al deporte del golf. He de reconocer que es un deporte técnicamente muy complejo y psicológicamente exigente pero nunca deja de ser apasionante y adictivo por la permanente lucha con uno mismo por querer y desear hacerlo bien frente a un campo que nunca te da tregua. Gratificante , cuando no exacerbas la competitividad inherente a todo deporte, y relajante en la medida que durante tres o cuatro horas has de seguir con paciencia y humildad un empeño de triunfo fugaz en forma de un buen golpe o de un putt que logras embocar desde varios metros. Realmente es un deporte muy difícil.
Son muchas las enseñanzas que puedes sacar del golf, pero hay una que me ha venido a la memoria luego de leer, como decía, varias crónicas en los medios, y no es otra que aquella que se nos dice cuando uno empieza a aprender este juego, que es el único deporte en el mundo en el que el peor jugador le puede ganar al mejor, Sí y no sólo por el sistema de handicap que se otorga a cada jugador para poder jugar en igualdad de condiciones, sino porque este deporte del golf está hecho específicamente para seres humanos. Humanos que llevan a él sus glorias y sus miserias, humanos que pueden fallar en cualquier momento. Humanos que ese día no logran dar con las sensaciones que les permiten ver el hoyo como del tamaño de una galaxia. Humanos que abandonan ante las primeras dificultades o humanos que no dan nunca su brazo a torcer y mantienen una batalla épica contra sus dudas y sus desconfianzas. En definitiva, humanos que un día logran estar a bien consigo mismo y que disfrutan sin tensión, sin presión y sin otra meta que divertirse un buen rato. Así fue como vi a Yang este domingo. No jugaba contra Tiger Woods, era un niño que disfrutaba sin miedo practicando un deporte que le apasiona.
Me alegro por Yang porque se lo mereció y porque nos acerca a todos los que practicamos este deporte a su lado más humano. Y por cierto, su victoria es una proeza, pero para aquellos que permanentemente critican a Sergio García por no ganar un grande, ¿cómo se podría calificar el hecho de que lleve diez años entre los diez mejores jugadores del mundo de este difícil y complejo deporte?
Hola Driver. Sin dejar de reconocer que el golf, como dices, es harto complejo, me gustaría plantearte una cuestión. Digo yo que tendrá mucho que ver para que puedan surgir "sorpresas" como la del PGA el hecho de que es un deporte individual, ¿no te parece?. Es decir, para que David derrote a Goliath en alguna competición de deporte de equipo, hace falta que todos estén "bien consigo mismo y que disfruten sin tensión, sin presión y sin otra meta que divertirse un buen rato". En otras palabras: que tooooodoooooos tengan SU día.
ResponderEliminarPor otro lado: ¿es cierto lo que lei sobre el mal perder de Tiger? (= cara de perro, felicitación mínima al campeón, no le dejó el último golpe...)
Lo que me parece más interesante del Golf a este respecto es que el cenit del deportista no esté como en la mayoría de las disciplinas entre los 20 y los 30, sino entre los 30 y los 40. Creo que la derrota de Tiger (visto con un poco de perspectiva) es una buena noticia para el deporte. En primer lugar por lo que comentas: lo humaniza. Hace que toda esa gente que está luchando, que va a jugar un día tras otro y que sabe que probablemente nunca será Tiger Woods...al menos ese día, todos los deportistas "proam" fuimos ese día un poco parte de Yang. Y en segundo lugar, porque siendo como es Tiger (yo sí vi las imágenes y no ví malos gestos de Tiger, en todo caso frialdad, pero es lógico en alguien que acaba de perder, ¿no?) esto probablemente nos deparará una "venganza" que veremos en el siguiente grande...y ver jugar a este tío motivado...¡es la leche!
ResponderEliminarHola a Sátrapa y felipe g. gil. Los dos llevan razón. En todo deporte la influencia de una adecuada sintonía psicológico-deportiva es trascendente. En los deportes de equipo es más complejo dado que se trata de un grupo, pero para eso están los líderes del mismo. En golf creo que no sólo es trascendente, sino que es fundamental, no tanto por el hecho de que sea un deporte individual como por el hecho de la especial dificultad técnica y las variables infinitas que ofrece el campo del juego, de una hora a otra y de un día a otro, que exigen que esa "sintonía" sea casi permanente.
ResponderEliminarEl gran Ben Hogan decía que salía satisfecho de una ronda de golf cuando lograba hacer al menos tres golpes con absoluta confianza.
Con respecto al mal perder de Tiger, no aprecié nada especial en la transmisión de televisión, pero sí es cierto que algunos medios americanos resaltaron el hecho de que no dejara terminar a Yang solo, como gesto habitual de cortesía con los ganadores.