Esta mañana he sabido que Tiger Woods ha jugado y ganado el US Open después de las cuatro vueltas habituales, 18 hoyos más de desempate y un hoyo a "muerte súbita", con doble fractura de la tibia por stress y rotura del ligamento cruzado externo de su rodilla izquierda. Ahora me hago una idea real de los gestos de dolor que le veía cuando ejecutaba un drive poderoso.
No salgo de mi asombro, ni de mi admiración por su capacidad de sufrimiento, concentración y voluntad de victoria en un campo (Torrey Pines) muy cercano al lugar en el que pasó su niñez.
Afortunadamente, los médicos le han convencido de que tiene que pasar por el quirófano y ha aceptado que lo intervengan. Tiger se perderá lo que queda de temporada y nosotros nos quedaremos huérfanos de su juego y el espectáculo que nos brinda. Espero que pueda recuperarse pronto de una lesión tan grave como la que padece y que podamos seguir disfrutando de su portentoso juego, un juego que en él se está convirtiendo en leyenda.
Disfruten con el putt que le permitía salir a jugar un playoff a 18 hoyos con Rocco Mediate.
Y yo me pregunto:
ResponderEliminar¿ese tío como narices anda con doble fractura de tibia y el cruzado roto?
Porque lo que hay que explicar es eso... lo de jugar como un marciano es inexplicable.
brutal
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